febrero 3, 2026No hay comentarios

Celebramos ¿y luego qué?

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com

Ig: edgardolh

Me resulta inquietante ver cómo cumplir años se ha convertido en el mensaje más común —y más cómodo— con el que muchas compañías salen al mundo de la publicidad. Basta recorrer la ciudad para encontrar espectaculares que, uno tras otro, presumen con orgullo: Celebramos 100, 80, 50, 35 años en el mercado.

Y ojo: no digo que esté mal. Tener trayectoria es loable. Sobrevivir al famoso valle de la muerte, atravesar generaciones y seguir en pie es digno de aplauso. Tampoco está mal celebrarlo públicamente. El problema aparece cuando eso es lo único que la compañía tiene que decir.

“Cumplimos 100 años”.
¿De verdad eso es todo?

Mi crítica apunta a esas compañías que, después de décadas —o siglos— de existencia, siguen siendo exactamente iguales. Se quedaron en una zona de seguridad tan cómoda que dejaron de evolucionar. Sus productos, su imagen y su reputación parecen anclados al pasado. Se ven anticuadas, predecibles, aburridas. Defienden sus productos como vacas sagradas, negándose a cambiarlos, incluso cuando el cambio implica mejorarlos, crear más valor y responder mejor a su mercado.

En esos casos, más que un honor, celebrar la antigüedad roza la vergüenza. Es festejar que no se supo ir más allá. Que no se construyó valor nuevo. Que se sobrevivió, sí, pero sin transformar nada relevante.

Después de diez, cincuenta o cien años, una empresa debería tener muy claro para qué existe, por qué sigue aquí, qué aporta a sus clientes, a sus colaboradores, a su comunidad y a la sociedad.
Pero, curiosamente, de eso casi no hablan.

Celebrar un cumpleaños debería implicar agradecimiento, sí, pero también una reflexión incómoda y necesaria: ¿qué sigue?, ¿cómo podemos ser mejores?, ¿qué debemos cambiar para seguir siendo relevantes?

Hoy vivimos un momento crítico. La irrelevancia está en cada esquina. Estamos inundados de mensajes efímeros, de marcas que hablan solo para sí mismas, desde la arrogancia, sin escuchar, sin entender a su mercado, sin empatía. Marcas que dicen mucho, pero hacen poco.
Y que rara vez comunican qué están haciendo realmente por la gente que cree en ellas.

Aquí vale la pena detenerse en dos conceptos fundamentales del marketing: las razones para creer y las razones para comprar.

Las razones para creer construyen la diferenciación profunda: el propósito, la historia bien entendida, la reputación, las credenciales, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Las razones para comprar, en cambio, suelen quedarse en lo funcional y repetitivo: “cómprame, cómprame, cómprame”.

Las razones para creer implican crear empatía, emocionar, conectar, estar presentes cuando y como se necesita, y sobre todo cuando estar ahí exige un esfuerzo extra.

Ahí es donde la publicidad cobra sentido. Publicidad, en esencia, es hacer público algo. Y más vale que sea algo que valga la pena hacer público. La publicidad es demasiado importante como para no tomársela en serio. Y demasiado poderosa como para no usarla con responsabilidad e imaginación.

Como decía Lee Clow, el publicista que ayudó a dar forma a Apple junto a Steve Jobs:
“Las empresas dicen que quieren destacar, pero cuando ven algo realmente atrevido, huyen”.

Estamos en la era del “me too” creativo. Todos hablan igual, se ven igual, suenan igual. Entramos en un loop peligroso donde, si una marca hace algo que funciona, otras lo copian y eso se vuelve “tendencia”. La creatividad se volvió decorativa, no estratégica. Las grandes marcas se construyen con narrativas propias, únicas y diferenciadas.

Hagamos un ejercicio simple: si intercambiáramos los logos de campañas de bancos, fintechs, aseguradoras o telecomunicaciones, ¿alguien lo notaría?

El marketing y el valor de marca se construyen como una relación viva. Requieren alimentación constante, comunicación honesta e interés genuino. Cuando esa relación se descuida, se vuelve monótona, pierde emoción y sentido. Y entonces, pretender revivirla con un espectacular que anuncia “cumplimos 100 años” resulta, cuando menos, insuficiente.

Cumplir años no es una idea. La idea es qué hiciste con ellos y qué estás dispuesto a hacer para seguir mereciendo la atención, la confianza y el cariño de tu mercado.

Cumplir años no te hace relevante.
Lo que haces con ellos, sí.

noviembre 5, 2025No hay comentarios

Marketing en la última milla

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

El nuevo campo de batalla del e-commerce mexicano está en el tramo final de la entrega.

Son las 5 de la mañana. Inés se levanta muy temprano, lista para iniciar su jornada y tomar su clase de yoga ancestral. Mientras se prepara un té de matcha, abre su celular y scrollea su Instagram y
descubre la nueva colección de termos ecofriendly —claro, para evitar el uso de botellas de plástico
—. De automático la lleva al portal de Amazon, lo agrega al carrito e, inmediatamente, aparece la
sugerencia de agregar un paquete de cepillos de dientes de bambú con infusión de carbón y unas
bolsas de manta. Los paga y pide que lleguen a su domicilio lo antes posible. En menos de 24 horas
ya los tiene en la puerta de su casa.

Esa inmediatez se ha vuelto moneda de cambio poderosa. Pero quizá lo que deberíamos
preguntarnos es todo lo que se tiene que mover, y a costa de qué, para que esa magia suceda.

Durante años, el marketing se concentró en anuncios, slogans y espectaculares. Hoy su mayor
desafío se juega en llegar a la puerta del cliente. La llamada última milla —ese tramo final donde un
producto llega al hogar— se ha convertido en el espacio donde las marcas compiten por lo más
valioso: la confianza.

El auge del nearshoring está redibujando el mapa industrial del país. Parques industriales, naves
logísticas y centros de distribución crecen a un ritmo acelerado. Según datos de la AMPIP, hay 477
parques industriales en operación, distribuidos en 28 estados, además de unos 100 proyectos en
desarrollo. Pero más allá de los metros cuadrados construidos, la transformación profunda ocurre
en cómo las marcas están aprendiendo a cumplir su promesa no solo con publicidad, sino con
precisión operativa.

El consumidor digital mexicano ha cambiado radicalmente en una década. Según la Condusef, el
valor de las compras con tarjeta en línea creció 40% anual durante los últimos diez años, y hoy más
de 67 millones de mexicanos compran regularmente por internet.

Amazon y Mercado Libre sentaron las bases de confianza, pero el panorama se ha diversificado.
Hoy, Walmart, Liverpool y Coppel ganan terreno integrando sus tiendas físicas con sus canales
digitales.

Walmart convirtió sus más de 2,000 tiendas en nodos logísticos. Liverpool hace que casi 30% de sus
ventas provenga del canal digital gracias a Click & Collect y su app Liverpool Pocket. Coppel, enfocada
históricamente en crédito y piso de venta, hoy entrega productos de distintos tamaños en un solo
pedido con una estrategia omnicanal propia.

Aun así, sorprende ver cuántas tiendas departamentales siguen creyendo que un cambio de
logotipo o color bastará para recuperar mercado.

La última milla no debe ser entendida como un costo meramente logístico, sino como un elemento
clave de la construcción de marca. Cuando la entrega falla, no se percibe como error logístico, sino
como traición publicitaria. Cumplir lo prometido —a tiempo, bien comunicado y sin fricciones— se
ha vuelto el nuevo storytelling.

Parece un territorio exclusivo de “cosas”, pero justo ayer, en una reunión con nuestro cliente La
Huerta, nos dimos cuenta del papel que hoy juega Uber para comprar frutas y verduras.
Impensable hace unos años.

Las apps chinas como Shein, Temu y Aliexpress están más presentes en México que la “Chigu
Amiga”. Su estrategia —volumen, precio y dopamina pura— mueve más de un millón de paquetes
al día.

El marketing de la era logística se diseña en centros de distribución. Cada rastreo, cada caja y cada
interacción con el repartidor son parte del discurso de marca. La última milla se ha vuelto el nuevo
medio de comunicación: silencioso, cotidiano, pero decisivo para que el cliente se convierta en
tiktoker haciendo unboxing ante sus seguidores.

Este compromiso con la inmediatez lo presume Mercado Libre en su campaña “Unidos por la
Velocidad”, protagonizada por Franco Colapinto y Neymar Jr., en una carrera simbólica que
enfrenta a su flota de envíos con el equipo BWT Alpine Formula One Team.

Lograr transformar la entrega en una experiencia cálida y coherente será una ventaja que pondrá a
cualquier marca unas millas por delante de sus competidores.

septiembre 5, 2025No hay comentarios

Estrellas culinarias con publicidad a fuego lento

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

Carmy, el obsesivo chef del restaurante “The Bear” en Chicago, es quien entre gritos finamente seleccionados, pasión a punto de hervir, grandes dosis de ansiedad y una pizca de familia disfuncional —que llegas a odiar y amar al mismo tiempo— logra crear platillos simplemente perfectos que siempre pueden mejorar en la búsqueda de su estrella Michelin.

Él no está solo. El chef Gabriel en “Emily in Paris”, o el entrañable Gusteau en “Ratatouille”, comparten esa misma fijación con las estrellas Michelin, convertidas en símbolo universal de excelencia culinaria.

Lo curioso es que esta obsesión nació no en una cocina, sino en una fábrica de neumáticos. Michelin creó su famosa guía a inicios del siglo 20 con un objetivo práctico: motivar a los automovilistas a viajar más, desgastar sus neumáticos y, en consecuencia, generar mayor consumo. La pequeña guía roja incluía mapas, tips mecánicos, estaciones de servicio y, para el viajero cansado, un listado de lugares donde comer y hospedarse.

Con el tiempo, el apartado gastronómico se convirtió en el corazón de la guía. Una estrella distinguía a un restaurante digno de una parada; dos estrellas significaban una cocina tan sobresaliente que valía un desvío; y tres estrellas consagraban un destino culinario en sí mismo, capaz de justificar un viaje entero.


Alcanzar una estrella Michelin es, en apariencia, un culto a la perfección. Pero en esencia, es un benchmark de marketing brillante: un reconocimiento que otorga notoriedad y diferenciación a quienes lo alcanzan. La guía es, en sí misma, un ejemplo de publicidad inteligente: convierte lo ordinario en aspiracional.

Por eso sorprende escuchar todavía frases como: “restaurante que se publicita, no es buen restaurante”. Una idea que desconoce la raíz misma de la palabra publicidad: publicare, hacer público. No se trata de anuncios vulgares y pasajeros, sino de cómo una propuesta de valor se vuelve visible, relevante y compartida.


Aquí entra el concepto de Daniel Solana: la postpublicidad. No hablamos de cambiar de medios, sino de cambiar de mentalidad. Las marcas deben dejar de hablar solas para convertirse en nodos dentro de la conversación cultural. La publicidad ya no puede ser sólida, estática o unidireccional; debe ser líquida, capaz de fluir, adaptarse y contagiarse entre personas, contextos y plataformas.


Internet amplifica el fenómeno: contenidos que fluyen, se replican y se transforman, creando notoriedad en tiempo real. Basta ver las colas de hasta tres horas para entrar a Robe Grill. ¿Son tacos? Sí. ¿Son buenos? También. Pero la marca, el mito, el “fomo”, el efecto de tiempo limitado, llevar a Maluma, crear
contenido in situ… todo eso funciona como acelerador creativo que multiplica su fama.


Más allá de la ficción, la verdadera obsesión se refleja en casos como el emblemático restaurante 7 Portes en Barcelona, con 188 años de historia y cocina catalana más viva que nunca. Paco Solé i Parellada, su alma ingeniera, encarnaba esta tensión permanente por el cliente. Quien compartía mesa con él notaba su mirada recorrer todos los rincones: atento a cada detalle, asegurándose de que todos los comensales estuvieran cómodos. No era desconfianza hacia su equipo, sino una enseñanza heredada de su padre y su abuelo: “Los clientes que nos harán ganar dinero son los que vuelven”.

Todo debe estar conectado: no es una campaña, no es solo el producto, no es solo el servicio, es el todo. Hacerlo bien y repetirlo muchas veces. O como diría Carmy en “The Bear”: “Se trata de consistencia y ser consistente. No podemos trabajar a un nivel más alto sin consistencia”

agosto 6, 2025No hay comentarios

Candil de la calle, oscuridad de tu marca.

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

Escribir es pensar. Punto. Es el acto de poner en orden lo abstracto, de transformar ideas sueltas en conceptos, de tomar postura frente al mundo. Y eso —pensar con claridad— es justo lo que falta hoy en muchas marcas.

Me llama la atención cómo, de un momento a otro, LinkedIn se llenó de pensadores. Grandes temas de moda, abordados de forma genérica. El problema no es que escriban; el problema es que la mayoría de esos textos no piensan. Son frases correctas generadas desde la IA.

Escribir es encontrar un ángulo fresco, una mirada con pericia y agudeza, provocada por la reflexión, el pensamiento y el sentido crítico. Y ese mismo principio aplica al branding.

Esta introducción viene a colación porque el branding, hoy, parece atravesar una crisis de sentido. Su uso genérico, hueco, superficial, ha terminado por llenar anaqueles, redes sociales y ciudades enteras. Marcas que se ven bien, pero que no dicen nada.

Son muchas las ocasiones en que escucho —y nos buscan— para hacer “un branding”. Desde el propio pedido ya se vislumbra la banalidad de la respuesta.

Se suele entender el branding como un proceso cosmético: crear la imagen gráfica de un negocio, un producto o una empresa. Así, colectivamente, se ha asumido que hacer branding es diseñar un logotipo. Si el cliente quiere ir más allá, se agregan algunos colores, tipografías y objetos gráficos. Listo: “ya tenemos marca”.

Pero, como se imaginarán, esto va más allá y tiene un significado más profundo, que define un sentido, propósito y un para qué muy claro. Más aún en momentos sensibles donde el respeto, el valor y la congruencia son indispensables para el actuar de las compañías.

Entonces, empezar a construir marca debe comenzar con una reflexión clara sobre el para qué estamos aquí como marca, tener claridad en la propuesta de valor. Que, como el propio Alexander Osterwalder en su Business Model Canvas, pone al centro —no por casualidad— con el dibujo de un regalo.

Bueno, aquí empieza el trabajo de construcción de marca, que va desde entender a la propia compañía en su esencia y confrontar si eso que quiere “regalarle” a su cliente es relevante al mercado. Si todos están ofreciendo lo mismo, en las mismas circunstancias y condiciones, no hay propuesta de valor. Es más de lo mismo. Por tanto, entender el mercado, la categoría, las tendencias y a los clientes se vuelve crucial para encontrarle su propio espacio a la marca.

Hasta este momento no hemos hablado de ningún vestido o accesorio. Estamos hablando del ser, o como decimos en marketing, de su posicionamiento. Quién soy, para quién soy, por qué estoy aquí, en qué realmente puedo ayudar a mi cliente, en qué soy diferente y qué me respalda para lograr eso que prometo. Tener claridad en esta propuesta de valor tiene que ver con echarse para atrás y validar si todo lo que la compañía representa cumple la propuesta de valor.

Pensemos, por ejemplo, en el peligro del greenwashing, en una marca que quiere construir un branding “consciente” y “comprometido con el planeta”. Lo fácil sería usar tonos verdes, mostrar fotos de paneles solares y llevar a los empleados a sembrar árboles esporádicamente. Pero ¿y los empaques? ¿Y la distribución? ¿Y la cadena de suministro? ¿Qué hay detrás de esa promesa?

Construir una propuesta de valor de moda no es construir una marca.

Aquí es donde empieza el verdadero compromiso con ese “regalo” que decimos entregar. Hoy vivimos en una economía de caja de cristal. Todo se ve. La transparencia existe, nos guste o no. Las redes magnifican, cuestionan, presionan.

Así que, por más seductor que resulte adueñarse de algo como propuesta de valor, por favor, seamos muy congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

Teniendo clara la propuesta de marca y tomando acciones en los compromisos, ahora sí viene el momento de hacerle y confeccionarle un traje chulísimo a la medida, para no ser una marca más con esos sacos que simplemente no les quedan.

Este es el camino largo, pero efectivo. Como en el cuento: sirve para llegar con bien a la casa de la abuelita. Porque los atajos siempre existen… y ya sabemos que, a veces, la abuelita no es quien dice ser.

julio 2, 2025No hay comentarios

El verdadero enemigo del tequila no es otra marca de tequila

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

Aubrey Plaza lanza un anuncio con su característico tono irónico, donde deja claro que ella también entra en el rollo de los tequilas de celebridad. Días más tarde, la actriz de White Lotus presentó ficticiamente Any Tequila, una marca satírica “100% respaldada por celebridades, 0% real”, para reforzar que lo importante en una margarita es el Cointreau, sin importar qué tequila se use. Cointreau —un licor de naranja esencial en la receta original— es, además, la marca responsable de la campaña. 

Esta burla al auge de las muchas marcas de tequila existentes, nos lleva a preguntarnos: ¿qué está pasando en el mundo de la bebida nacional por excelencia?

Durante años, el tequila ha vivido una era dorada. Ha conquistado barras en Nueva York, cocteles en Tokio y paladares en París. Su prestigio ha crecido al ritmo de su precio, y lo que fue símbolo local se convirtió en estandarte global.

Pero justo cuando parecería que el cielo es el límite, una nube negra se dibuja en el horizonte.

Hoy, no basta con tener buena calidad, denominación de origen o procesos artesanales. El verdadero reto no está en producir buen tequila: está en la irrelevancia, en el olvido.

En México hay más de 1,580 marcas de tequila registradas. Todas se presentan como la mejor, la más auténtica, la más artesanal. O sea: más de lo mismo.

A esto se suma la fiebre de las celebridades. Desde 2010, el tequila se ha convertido en un imán. George Clooney (Casamigos), Matthew McConaughey (Pantalones), Dwayne Johnson (Teremana), Michael Jordan (Cincoro), Kendall Jenner (818) y hasta AC/DC (Thunderstruck) tienen su propia marca. Para ellos, es una estrategia de imagen y más ingresos. Para las productoras, brillo mediático para destacar.

Pero eso no es todo, aún hay más. Las nuevas expectativas del consumidor —sobre todo el más joven— ya no se mueven por tradición ni lealtad de categoría, sino por afinidad, estética y propósito. Le emociona descubrir, ser el primero en adoptar y mostrar al mundo lo nuevo.

Ahí es donde entran el mezcal, la raicilla y el sotol. Con una mística underground de tener “la historia no contada”, estas bebidas están ganando tracción. Solo en 2023, las exportaciones de mezcal crecieron un 17 % (Consejo Regulador del Mezcal).

En contraste, el tequila ha comenzado a mostrar una ligera caída en sus ventas globales (IWSR, 2024): competencia de productos emergentes, premiumización desmedida y generaciones que beben menos. Un estudio de Berenberg Research indica que la generación Z consume 20 % menos alcohol que los millennials a su edad.

Incluso la tecnología compite. Un Oura Ring —ese anillo que mide calidad de sueño y bienestar— puede terminar influyendo más en la decisión de consumo. Se ha popularizado que quien tiene uno, pronto descubre que duerme mejor bajando su dosis de alcohol.

Entonces, ¿para qué lanzar otra marca más de tequila? La respuesta no es dejar de hacerlo, sino cambiar la lógica. Construir una marca que signifique algo, que capte atención y despierte interés suficiente como para ser considerada.

Hoy no gana quien grita más fuerte. Gana quien encuentra el tono adecuado.

Las marcas que están rompiendo el molde no lo hacen repitiendo los códigos clásicos del mariachi, el agave y el sombrero. Lo hacen reinterpretando lo mexicano desde otros ángulos: lo íntimo, lo místico, lo contemporáneo.

Por ejemplo, Bruja de Agua, una ginebra artesanal mexicana, propone un viaje botánico por ese México de curanderas, y hoy es el secreto en tendencia. No se vende como “auténtico México”. Se siente así.

No necesitamos más marcas que imiten México. Necesitamos marcas que digan algo nuevo sobre lo que significa ser de aquí.

Ante todo esto, el branding no puede ser cosmético. Debe ser quirúrgico. Encontrar los espacios mentales disponibles. Crear significados. Conectar con tribus. Narrar lo que otros solo embotellan. No se trata de diseñar etiquetas bonitas. Se trata de construir símbolos que mezclen con la cultura.

En este río revuelto, la ganancia será para quienes hagan un marketing de precisión, con mucho pensamiento estratégico y altas dosis de buena creatividad. 

No more, Any Tequila.

noviembre 3, 2021No hay comentarios

El cobarde “procter” mexicano

Anécdotas del Marketing…

Un ex jefe que dejó grandes aprendizajes en mi carrera profesional, decía que no hay agencias de publicidad malas, sino clientes malos. Como en todas las teorías absolutistas, no se puede concluir nada, hoy quiero compartir la suma de varias experiencias que vi, viví y entendí de clientes, de una especie muy similar que son los dueños, CEOs y directores generales de empresas familiares. 

Hoy esa posición la “ocupa” la segunda o tercera generación de un valiente emprendedor del pasado, que gracias a su esfuerzo, dedicación e identificación de oportunidades, crearon empresas que continúan vigentes, ya que por lo general, venden productos básicos para la clase media y media baja, por lo que su volumen de venta supera los 50 millones de dólares, es decir, no son empresas para nada pequeñas.

La razón de agrupar este perfil de empresarios de tercera generación, es que parecen cortados por la misma tijera y hasta son similares en la forma en que se comportan y en sus creencias hacia el marketing, publicidad e inversiones. Es más, parece que existe una guía de como parecer empresario valiente, pero actuar como el más cobarde inversionista de sus propias marcas.

Como este artículo es sobre compartir anécdotas, recuerdo una de estos directores que se ponen en su tarjeta CEO como una forma de “charolear” en la sociedad en la que viven, y en la que decía que quería que su empresa fuera el “Procter Mexicano, lo que realmente suena sumamente ambicioso y retador. El gran tema con esa frase y que hace cimbrar a cualquiera que la escuche, es que parece detonar un instinto agresivo del marketing a realizar para escribir esa nueva historia para una empresa.

Cuando a ese CEO que al parecer es agresivo, retador y visionario, le presentas todas las potenciales vías para cimentar ese camino que lo lleven al estrellato, prometiendo golpear al mismo Procter & Gamble con su versión mexicana, se queda totalmente congelado al conocer que para ello se tiene que invertir en talento, en manejo de marcas, en innovación, pero sobre todo, en apoyo para generar atracción con el consumidor. 

Ahí es donde radica esa desconexión entre lo que es vender productos básicos que casi se desplazan solos por distribución en la base de la pirámide poblacional, a ser una marca o empresa reconocida que está dando pasos para trascender, vía un marketing estratégico bien hecho.

Para dar más perspectiva a esa anécdota de la vida real de marketing, a ese director general se le presentaron acciones concretas donde se partía de presentar a los clientes actuales y sobre todo a los potenciales, un “kit de catalogación” que refleja con toda claridad todo el ADN de empresa mexicana, con un portafolio interesante de productos en cantidad y calidad (y que efectivamente lo era) y un plan conceptual para desarrollar justamente las marcas y poder llevarlas a su siguiente nivel. 

Este “kit de catalogación” tenía un costo unitario de $2,500 pesos, sí, están leyendo muy bien, dos mil quinientos pesos mexicanos o su equivalente a $125 USD. Obviamente para esa estrategia de ser ambicioso y empezar a mandar el mensaje de que va en serio la campaña de ser el “Procter mexicano”, se tenía que mandar a realizar una buena cantidad de “kits” para esos clientes clave, que en conjunto no superaban los 100. 

En este caso no me corresponde hacer la matemática porque el número es muy fácil de calcular, pero era una inversión sumamente baja para llamar la atención de esos clientes que son los intermediarios valiosos para ayudarte con el sueño de ser la empresa que revolucionó México.

¿Cuál es la conclusión de ese ejemplo anecdótico? La respuesta parecería obvia, pero que se explica con esa gran cantidad de justificaciones que dan esos directores de forma muy uniforme:

  • “Eso no me dará ventas”
  • “Eso es para las grandes empresas”
  • “No tenemos presupuesto”
  • “Ese presupuesto lo podemos utilizar en otra cosa”
  • “No es el momento para hacerlo”
  • “A lo mejor lo consideramos para el próximo año”
  • “Las agencias solo sugieren actividades para facturar”
  • “A nosotros ya nos conocen”
  • “Si invierto van a pensar que tenemos mucho dinero”
  • “Si hago eso cuánta venta se generará”
  • “Hay que calcular el ROI de eso”
  • “El consejo no lo aprobará”
  • “Mi abuelo, papá, fundador, nunca hicieron eso y había clientes”
  • “Mi director de finanzas no lo aprueba”

Esta serie de argumentos, justificaciones o excusas se dan para prácticamente todas las actividades de marketing que se proponen, donde es sumamente difícil convencerlos que invertir estratégicamente, tener un equipo de marketing profesional y tener proveedores calificados como agencias de publicidad estructuradas, sí te puede llevar a ese siguiente nivel como empresa y como marca.

Pero trabajar con esos CEO’s es como estar en un laberinto donde no hay salida y lo que sucede prácticamente en todos los casos, es que contratan a otras personas de mercadotecnia y a otra agencia para caer en el mismo juego, de que quiero ser el productor de una gran película pero sin invertir en los actores, ni en el guión.

Sí se pueden definir estas actitudes de los empresarios como un “dolor” para la industria del marketing. Esta radica en que esas empresas, marcas y productos que sí tienen mucha calidad, tienen un gran potencial para crecer, para ser relevantes, para ser justamente los protagonistas de esas industrias donde participan y eso también puede generar resultados a toda la gran comunidad del marketing y la publicidad en México.

Sin embargo, tendremos que esperar a que llegue una nueva generación de esos directores o que esos “Procter” compren  esas empresas mexicanas que soñaron ser el conquistador pero se negaron a invertir.

octubre 14, 2021No hay comentarios

Mercadólogos sin estudios

Anécdotas del Marketing…

Hace unos días asistí a un evento al que acudieron personas que se dedican al servicio de mercadotecnia digital en el sector de la moda: desarrollar marca personal, generar ventas en redes sociales, desarrollar una plataforma integral de servicios con página web, aprender a usar y capitalizar instagram, así como sacar provecho a TikTok, entre otras líneas de negocio.

Escuchar con atención sus presentaciones, posturas y debates, relacionados a los distintos temas que se mostraron, fue un gran preámbulo para platicar posteriormente con algunos de ellos. De alguna manera, todos se pisan los terrenos al ofrecer “casi” lo mismo. Lo que es cierto, es que son respetuosos entre ellos, ya que se convierten en una comunidad de emprendedores o de auto empleados.

Esto se debe a que manejan los medios digitales, no le temen a la cámara y sus diálogos son enfocados hacia “hazlo por ti mismo”. Con sus servicios, cubren un sector que no entiende qué es marketing y que por desconocimiento no sabe cómo hablarle o conseguir un proveedor calificado.

En este momento de la historia todo va bien, al final son servicios que muchas personas necesitan, pero al confirmar que de los presentes sólo uno tenía  carrera trunca de mercadotecnia, generó el poder escribir estas líneas como una reflexión de lo que pasa en la industria.

Es un hecho que para vender los múltiples servicios básicos que ofrecen, no necesitan un conocimiento académico o presencial en alguna universidad. Por su parte, al no conocer con claridad lo que necesitan ni el potencial que se desarrolla con mercadotecnia, cualquier persona que les diga que ofrecen marketing digital lo consideran como opción.

Además los medios digitales superan la estrategia, el pensamiento profundo y el cómo crear marcas diferenciadas y relevantes. El mundo cambia constantemente y es verdad que por no estudiar marketing, no puedes hablar del tema.

Algunos auto empleados que ofrecen marketing digital, se capacitan de forma autodidacta, en cursos cortos, largos y/o plataformas de educación a distancia tipo Domestika. La valentía y la intuición de “picarle” a las redes y saber cómo se usan, les da un valor agregado para convencer a demasiados profesionistas independientes, comercios o negocios, de que necesitan estar en el “mundo digital”.  

Esta generación de “no mercadólogos”, usan marcas propias para mostrar que sí funciona lo que hacen y lo demuestran con sus propios números de seguidores, interacciones, “likes” y “posteos”,  que les da credibilidad para vender casos de éxito a otros que no saben mucho o saben muy poco.

Entendieron que mostrar ciertos atributos de valor,  riqueza, de logro, como el coche, viajes, comidas o vivienda, provoca que otros los volteen a ver muy fácil, porque quieren construir un camino similar.

Son una tribu muy particular donde todos se parecen, son como clones ofreciendo lo mismo, pero todos encuentran a sus propios clientes que jamás se pelearán por cambiar de agencia o mejor dicho de agente de marketing.

El valor o ingreso de esta industria es bajo de forma unitaria, pero por captación de volumen de clientes, hace que si les genere rentabilidad al mes. La gran mayoría de este grupo son solteros, independientes y con poca responsabilidades; por lo que para ellos, es fácil gastar dinero en sí mismos y mostrar esos logros.

Son generadores de una nueva parte de la industria, donde hay que entender que compiten contra agencias que son más estructuradas. Es decir, las que invierten, que tienen fijos y mayor infraestructura.

Es verdad que actualmente generan dinero, pero nadie asegura que tendrán permanencia para crecer como negocio formal. Por el contrario, la gran mayoría son “multi chambas”, si bien asesoran a otros, casi todos venden productos y servicios diversos para salir adelante, convirtiéndose en buenos comerciantes.

Su actitud de “bussineros” les ayuda a captar esos negocios adicionales y donde seguramente alguno les pegará más que otro para conseguir su meta, que muchas veces se enfoca a lo económico.

Este análisis no es para atacar, sino para aprender de ellos. De alguna forma identificaron una oportunidad de negocio y saben que la forma de generar, es la disciplina de trabajar diariamente en sus marcas para atraer clientes.

Es un hecho que esos “no mercadólogos sin universidad” dan cursos de marketing por $400 pesos, devaluando totalmente la oferta de una industria noble y vulnerable, pero es un hecho que el marketing jamás deja de sorprenderme.

julio 22, 20212 Comments

Lo que Cannes nos dejó ver… desde su cubrebocas

Digo esto desde la realidad y óptica de un segundo año de virtualidad, entendiendo que detrás de este importante festival de la publicidad existe también un negocio. Con lo anterior en mente, acceder a todo el contenido significaba tener que pagar un ticket digital de unos cuantos euros; sin embargo, seguir la conversación y a los ganadores requería un poco más de dedicación.

Pero, ¿dónde radica la importancia de dar seguimiento a un evento de este tipo? Cannes indudablemente representa el benchmark de la industria de la comunicación comercial: qué se está haciendo, pero, sobre todo, cómo se está haciendo. Particularmente cuando la dinámica resulta tan cambiante a nivel de disposición de medios, plataformas y recursos para hacer llegar un mensaje.

Ciertamente el termómetro nos muestra un gran dinamismo dentro de la industria a través de sus 29,074 piezas inscritas, 982 leones entregados y 53 países participantes. Sin embargo, también existe una transformación más profunda, pues pasamos de categoría simples como “film”, “outdoor” o “radio”, a cosas más complejas como “creative business transformation”.

En este sentido, Fernando Vega Olmos establece claramente esta transformación a través de una reflexión: “antes Cannes era como el Mundial de Futbol, jugabas contra Brasil o Alemania. Hoy se ha convertido en las Olimpiadas, compites en lanzamiento de jabalina contra un polaco, por ejemplo”. Lo anterior nos habla de cómo la industria se ha fragmentado y especializado.

La transformación digital

En un contexto de pandemia, la transformación digital definitivamente tomó otra dimensión. Se hizo realidad para grandes y pequeños por igual, además de tomar un papel prioritario para generar transacciones, experiencias excepcionales y conversación entre los consumidores. Y la tecnología se encuentra ahí, omnipresente, con su perenne capacidad de exponenciar las ideas.

“La tecnología no es la idea; la tecnología es el catalizador o el facilitador de una idea “.

- Jean-Paul Berge, Chairman & CEO at BBDO Asia.

En tiempos desafiantes para el mundo entero, la creatividad debe hacerse presente con un fuerte énfasis en dar solución a problemas. Es así que entre los ganadores de este año destacan esas soluciones duraderas, aquellas que impulsan la conexión con la audiencia y el crecimiento comercial de las marcas. Dos de los grandes ganadores de este año, “Courage Is Beautiful” de Dove (a través de Ogilvy London) y “You Can’t Stop Us” de Nike (a través de Widen + Kennedy Portland) son claro ejemplo de lo anterior.

No cabe duda que la pandemia impulsó a las marcas a mejorar; sin embargo, ahora dependerá de cada una de ellas mantener el impulso positivo. En el futuro cercano observaremos quienes logran mantener la consistencia como propósito y no sólo como pretexto publicitario.

El efecto COVID-19

Desde mi punto de vista, las marcas tuvieron dos grandes retos derivados del COVID-19:

1) Resolver la problemática buscando ser relevantes y significativas para la vida de las personas en un momento tan crítico; y, más trascendente aún.

2) El punto de vista de quien crea y hace el trabajo para estas marcas, pues son personas que, justo por ese hecho, viven en la incertidumbre de si serán contagiadas o cómo afectará en su salud personal y familiar, así como en su economía personal. Personas que en medio de todo esto y trabajando de forma remota lograron hacer un trabajo sobresaliente. Eso merece un doble aplauso.

Gaming, una industria en auge

Otra gran tendencia a destacar es el gaming. Los gamers están jugando 30% más tiempo y gastando 40% más dinero, convirtiendo a la industria del gaming en una de las grandes ganadoras durante la pandemia. Actualmente el valor de esta industria supera los 300 mil millones de dólares.

Al estar en casa, la gente estaba ávida de nuevas fuentes de entretenimiento, derivando en una nueva categoría dentro de los Direct Lions este año, lo que refleja su creciente popularidad en el mundo real, así como en el trabajo creativo en los Cannes Lions.

Cincuenta trabajos en la categoría de Direct provinieron del mundo del gaming, incluido el ganador del gran premio “Stevenage Challenge” de Burger King y DAVID Madrid.

El talento latino

Iberoamérica se hizo presente en Cannes con 10 Grand Prix, con David Miami y David Madrid llevándose a casa 4 Grand Prix, 1 León de Titanio, 8 Oros, 8 Platas, 8 Bronces y más de 10 finalistas.

Desafortunadamente, los resultados no fueron tan buenos para México, cuya cosecha de metales fue escasa; sin embargo, Publicis México se llevó el Grand Prix en Propuesta Cívica con “Still Speaking Up”.

Asimismo, resulta significativo destacar el “latin power” presente en el ADN de muchísimos trabajos. Basta ver los créditos de las campañas ganadoras para darse cuenta de ello, pues cada vez son más los nombres latinos detrás de las ideas y las agencias mismas. Sin duda, como latino somos hijos de la crisis, nacidos en medio de un mar de problemas. Por lo menos en el caso de México ya se ha vuelto común la necesidad de reinventarnos cada sexenio. Y es precisamente esta flexibilidad de pensamiento (e incluso me atrevería a decir de ánimo) la que constantemente nos permite ver el lado bueno de las cosas, convirtiéndose en un activo de gran valor para el trabajo de las redes mundiales de comunicación.

Pensar con las manos

Otra reflexión importante tiene que ver con la rapidez con que debemos movernos en el mundo de las ideas, un mundo donde debe cuidarse que la perfección no le gane a la oportunidad. Esto refleja la importancia de hacer. Hacer para aprender, en el hacer se piensa.

Este método de trabajo (muy a la Silicon Valley) es donde se crea un MVP para levantar capital y empezar un emprendimiento tecnológico en beta que, conforme se avanza, se va mejorando.

María Mujica, VP de e-commerce para Mondelez Latam, lo dice coloquialmente de la siguiente manera, “necesitamos pensar con las manos, poner las neuronas en los dedos”.

Por cierto, y a propósito de este quote extraído de “El Martínez” (quien merece una mención especial por hacernos más llevadera y amena la discusión sobre la actualidad en Cannes), el “pana” Arrechedera sabe cómo sacarle jugo a la conversación al calor del bar, la Champagne y en español.

El marketing puede cambiar al mundo

La idea de que el marketing puede cambiar al mundo no es nueva; sin embargo, este año más personas lo están llevando a cabo. Desde el cambio climático hasta la inequidad racial, las marcas se enfrentan a los mayores problemas del mundo, dando el salto de la promoción a la acción.

“Sabemos que ninguno de nosotros es Nelson Mandela, Martin Luther King, la Madre Teresa o Mahatma Gandhi, y ninguno de nosotros es tampoco un multimillonario con los recursos para hacer hospitales o contribuir de manera significativa a las causas públicas. Pero recuerda siempre que nosotros tenemos el poder de la pluma. El poder de las ideas”.

- Pandey De Piyush, Presidente Global Creativo | Ogilvy

No hay pretexto. La inspiración se encuentra apenas a un click de distancia y puede verlo desde su sitio oficial en: Love The Work, donde por tiempo limitado se contará con acceso gratuito, o bien, desde esta iniciativa de entusiastas que buscan que todos tengan acceso a estas ideas ganadoras de forma democrática: lovetheworkmore.com

Finalmente, me gustaría recordar que todas estas ideas tienen un común denominador: todas ellas iniciaron en una hoja en blanco, pero con una profunda ambición por resolver un problema, acompañado de una carga de valentía por parte de las agencias y marcas. De tal modo, ¡démonos la oportunidad de hacerlo así también!

¡Salud!

noviembre 13, 20201 comentario

Naming: para tu marca el nombre lo es todo

La elección de nombre para un bebé es una decisión importante; los padres meditan y buscan nombres que definan a sus hijos, que los identifiquen y los distingan del resto. Lo mismo pasa con las marcas, la búsqueda del nombre perfecto es una de las tareas más emocionantes e importantes cuando estamos construyendo un negocio.

Hay muchos aspectos que tenemos que tomar en cuenta para crear un buen nombre. Primero debemos ser conscientes que el naming, no es solo un trabajo de creatividad, es la suma de varios elementos que a través de herramientas como el marketing, proyecciones de mercado y estrategias de marca dan como resultado un diferenciador para tu empresa. Tener al equipo correcto detrás de la investigación y creación del nombre es de vital importancia para evitar riesgos innecesarios y asegurar el éxito.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Hay muchos métodos para encontrar el nombre ideal de tu marca, pero existen características básicas que todo naming debe cumplir para considerarse bueno o efectivo.  A continuación te compartimos las que nosotros consideramos más importantes:

CARACTERÍSTICAS DEL BUEN NAMING

- Único: Tiene que ser distinto a los demás, original y particular. Evita los nombres genéricos que puedan encasillar a tu marca con la competencia o peor aún, con un sector que ni siquiera es el tuyo. 

- Atractivo: Debe llamar la atención y causar impacto. Recursos como la repetición o la abstracción harán que tu consumidor se sienta atraído por tu nombre desde el primer momento.

- Atemporal: Sostenible en el tiempo, asegúrate de que no desaparezca con el paso de las tendencias. ¿Recuerdas el boom de los negocios que terminaban en “ría”? Estos son un claro ejemplo del porque un nombre debe resistir al paso de los años.

- Memorable: Fácil de recordar e implantarse en la mente del consumidor. Mientras más memorable sea, mejor posicionado podrá estar tu negocio.

- Universal: Que rompa barreras lingüísticas y no necesite traducción. Esto hará que tu nombre de marca pueda volverse internacional con mayor facilidad, además de ser útil a la hora de crear dominios web y las redes sociales.

- Simple: Fácil de leer y pronunciar. Hay que aprovechar todos los sentidos por los cuales el nombre se transmite, por eso es importante que suene bien y se lea sin problemas.

- Corto: Se debe comunicar en la menor cantidad de caracteres y palabras posibles. Lo correcto sería una y lo máximo tres. 

- Registrable: Es importante que revises la legalidad del nombre. Siempre opta por proteger tu marca, esto te ayudará a tener la exclusividad de su uso.

Hay muchas marcas que lo han hecho bien y ahora entendemos cómo lo hacen y por qué. Por ejemplo, Mattel, la empresa creadora de la famosa muñeca Barbie, recibió su nombre de la unión de los nombres de sus creadores: Harold Matson y Elliot Handler. Su pronunciación es sencilla en todos los idiomas, es corto y fácil de recordar. Otro caso es el sistema de pagos en línea PayPal. Su nombre proviene de paying your pal que en español significa pagar a tu amigo. La repetición de la letra P, sus sílabas cortas y su abstracto origen hacen que sea memorable para las personas. 
 

Recuerda que en un buen naming está la diferencia. Apuesta por el nombre de tu proyecto y por tu estrategia de marketing; crea un buen valor de marca, incrementa la probabilidad de entrar en la conversación y ponte en ventaja sobre tu competencia. Y tú ¿ya pensaste en el nombre para tu marca? Si te falta inspiración, te dejamos este link a Brandemia, aquí podrás encontrar el curioso origen de 58 nombres de marca para saber más acerca del tema.

octubre 6, 2020No hay comentarios

La animación en las estrategias de marketing

La animación le ha permitido a las personas expresarse y contar historias de una forma muy particular, ingeniosa y creativa. Sin importar la edad, todos hemos disfrutado de una buena historia y más si es animada, ya que nos permite visualizar eso que nos imaginamos. Pero, ¿cuál es la definición de animación? Según Wikipedia la animación es un proceso utilizado para dar la sensación de movimiento a imágenes, dibujos u otro tipo de objetos inanimados, se considera normalmente una ilusión óptica.

Debido a las nuevas tendencias que surgen de manera constante, las marcas han tenido que evolucionar de manera rápida para estar al día con ellas. Es por esto, que en las estrategias de marketing se busca ser creativo para ir siempre un paso adelante y así lograr mejores resultados, y una de esas formas de expresar esa creatividad es la animación. 

A pesar de que esta última ha existido por años y la hemos visto en caricaturas, películas, videos, etc, solo algunas marcas han optado por utilizar este formato para comunicar y salirse de lo tradicional, como los spots “live action”, para entrar y explorar esta otra forma de comunicación visual. Por ejemplo, marcas como Spotify optaron durante este 2020, lanzar campañas animadas, como lo es Same but different, en donde se enfocan en los momentos de consumo de audio para las personas con gustos similares. También lanzó otra campaña en donde promueve sus listas de audio para que las personas se motiven a hacer ejercicio, como las listas Dip Low to Diplo, HIIT me baby y Pump up your workout. Sin embargo, existen otras marcas que han realizado este tipo de campañas. 

KFC es otra marca que también ha optado por realizar animaciones. Por ejemplo, el año pasado en navidad realizó algunos cortos bastante memorables y graciosos, en donde KFC salva la cena navideña. Casos también como el de la marca británica de galletas, McVitie’s, también obtuvieron una buena respuesta con su campaña “Sweeter Together”, en donde un constructor quiere conectar con sus compañeros, sin embargo, por estar en las alturas no le es posible hasta que ellos hacen un gesto que lo conmueve. 

Otro caso es Nespresso, en donde mediante unos videos para la campaña “Nespresso on Ice”, completamente animado, logró capturar los momentos en dónde se podría disfrutar dicha bebida. Gracias a que la animación tenía ese toque moderno, acompañado de una música ad hoc al momento y su slogan de “You’re just a sip away” logró más de 180 mil reproducciones en Youtube. 

Según la revista Merca 2.0, este estilo de publicidad suele ser mucho más llamativo, y por lo tanto más efectivo, para transmitir mensajes comerciales a las personas. A su vez, Medium apunta que permiten aumentar la tasa de conversión en un 20 por ciento. 

Sin duda, la animación podría llegar a ser una herramienta interesante dentro de tu estrategia de marketing, ya que no sólo contará tu historia de manera más creativa y memorable, sino que también lograrás explicar tu producto o servicio de manera más clara, interactiva y divertida. Descubre las ventajas que este formato puede darte y atrévete a crear sin límites.

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