febrero 4, 2026No hay comentarios

Enlace abre su Convocatoria 2026

Zapopan, Jalisco; 29 de enero de 2026.- En el marco de la rueda de prensa celebrada en el Tec de Monterrey Campus Guadalajara, Enlace anunció la apertura de su Convocatoria 2026, dirigida a empresas mexicanas que buscan profesionalizar su crecimiento mediante estructuras de toma de decisión más estratégicas y sostenibles. El proceso de selección permanecerá abierto hasta el 31 de marzo de 2026.

Un programa para crecer con estructura y visión de largo plazo

Enlace es un programa que acompaña durante 18 meses a empresas seleccionadas a través de un modelo que incluye: asignación de un Consejo Consultivo acorde a las necesidades del negocio, consejería 1 a 1 y conexiones de alto valor.

Durante el encuentro, Marisa Lazo, Presidenta del Consejo Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara y dueña de Pastelerías Marisa, destacó el origen y propósito del programa: “Enlace es un programa que nace con la misión de fortalecer empresas que ya existen, que ya tienen una historia y que están listas para dar el siguiente paso. No solo en tamaño, sino en solidez, en estrategia y en estructura”.

La experiencia desde Mishtech: aprender a escuchar para tomar mejores decisiones

Como parte de las voces invitadas, Edgardo López Huerta, Founder & Chief Creative Officer en Mishtech, compartió su perspectiva tras haber participado como Consejero de Abeja Reyna. “Más allá de saber o tener esa claridad de qué hay que hacer como emprendedor o como empresario, creo que lo que más deja este programa es lo que no hay que hacer”, comentó.

En ese sentido, Edgardo señaló que el verdadero valor del programa está en la confrontación positiva que se vive en el Consejo, donde escuchar los “no” permite identificar riesgos, corregir el rumbo y tomar decisiones más sólidas que impactan directamente en el crecimiento del negocio.

La experiencia de Abeja Reyna en el programa Enlace

Por su parte, Luis Valentino, dueño y cofundador de Abeja Reyna, destacó que su experiencia en el programa Enlace ha sido “muy fructífera”, al permitirle fortalecer la toma de decisiones estratégicas y construir bases más sólidas a nivel operativo, financiero y de reporte. 

Señaló que el acompañamiento de Edgardo López Huerta fue determinante para el crecimiento de la empresa, ya que, como fundador, el programa le ayudó a cuestionar y priorizar: “queríamos hacer todo, y como fundador crees que todo está bien, pero Edgardo sí te cuestiona qué es lo que sí y qué es lo que no, y de eso que sí, cómo lo puedes potencializar para llegar a más personas y a un mercado más grande”.

Requisitos y proceso de selección

Pueden participar empresas con ventas anuales entre $20 y $500 millones de pesos, con al menos cuatro años de operación en México, más de 10 colaboradores, finanzas sanas, crecimiento en ventas durante el último año y participación activa de los socios mayoritarios.

El proceso de selección se llevará a cabo en distintas etapas: registro del 15 de enero al 31 de marzo, entrevistas entre febrero y abril, panel final en mayo y proceso de incorporación en junio.

Para Mishtech, formar parte de Enlace a través de su director, Edgardo López Huerta, representa una oportunidad para aportar experiencia estratégica al crecimiento de empresas mexicanas, promoviendo una cultura de toma de decisiones más estructurada, colaborativa y orientada al largo plazo.


Por Andrés Daniel Vázquez González, copywritter
andresvazquez@mishtech.com
Ig: Andresvazq__

febrero 3, 2026No hay comentarios

Celebramos ¿y luego qué?

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com

Ig: edgardolh

Me resulta inquietante ver cómo cumplir años se ha convertido en el mensaje más común —y más cómodo— con el que muchas compañías salen al mundo de la publicidad. Basta recorrer la ciudad para encontrar espectaculares que, uno tras otro, presumen con orgullo: Celebramos 100, 80, 50, 35 años en el mercado.

Y ojo: no digo que esté mal. Tener trayectoria es loable. Sobrevivir al famoso valle de la muerte, atravesar generaciones y seguir en pie es digno de aplauso. Tampoco está mal celebrarlo públicamente. El problema aparece cuando eso es lo único que la compañía tiene que decir.

“Cumplimos 100 años”.
¿De verdad eso es todo?

Mi crítica apunta a esas compañías que, después de décadas —o siglos— de existencia, siguen siendo exactamente iguales. Se quedaron en una zona de seguridad tan cómoda que dejaron de evolucionar. Sus productos, su imagen y su reputación parecen anclados al pasado. Se ven anticuadas, predecibles, aburridas. Defienden sus productos como vacas sagradas, negándose a cambiarlos, incluso cuando el cambio implica mejorarlos, crear más valor y responder mejor a su mercado.

En esos casos, más que un honor, celebrar la antigüedad roza la vergüenza. Es festejar que no se supo ir más allá. Que no se construyó valor nuevo. Que se sobrevivió, sí, pero sin transformar nada relevante.

Después de diez, cincuenta o cien años, una empresa debería tener muy claro para qué existe, por qué sigue aquí, qué aporta a sus clientes, a sus colaboradores, a su comunidad y a la sociedad.
Pero, curiosamente, de eso casi no hablan.

Celebrar un cumpleaños debería implicar agradecimiento, sí, pero también una reflexión incómoda y necesaria: ¿qué sigue?, ¿cómo podemos ser mejores?, ¿qué debemos cambiar para seguir siendo relevantes?

Hoy vivimos un momento crítico. La irrelevancia está en cada esquina. Estamos inundados de mensajes efímeros, de marcas que hablan solo para sí mismas, desde la arrogancia, sin escuchar, sin entender a su mercado, sin empatía. Marcas que dicen mucho, pero hacen poco.
Y que rara vez comunican qué están haciendo realmente por la gente que cree en ellas.

Aquí vale la pena detenerse en dos conceptos fundamentales del marketing: las razones para creer y las razones para comprar.

Las razones para creer construyen la diferenciación profunda: el propósito, la historia bien entendida, la reputación, las credenciales, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Las razones para comprar, en cambio, suelen quedarse en lo funcional y repetitivo: “cómprame, cómprame, cómprame”.

Las razones para creer implican crear empatía, emocionar, conectar, estar presentes cuando y como se necesita, y sobre todo cuando estar ahí exige un esfuerzo extra.

Ahí es donde la publicidad cobra sentido. Publicidad, en esencia, es hacer público algo. Y más vale que sea algo que valga la pena hacer público. La publicidad es demasiado importante como para no tomársela en serio. Y demasiado poderosa como para no usarla con responsabilidad e imaginación.

Como decía Lee Clow, el publicista que ayudó a dar forma a Apple junto a Steve Jobs:
“Las empresas dicen que quieren destacar, pero cuando ven algo realmente atrevido, huyen”.

Estamos en la era del “me too” creativo. Todos hablan igual, se ven igual, suenan igual. Entramos en un loop peligroso donde, si una marca hace algo que funciona, otras lo copian y eso se vuelve “tendencia”. La creatividad se volvió decorativa, no estratégica. Las grandes marcas se construyen con narrativas propias, únicas y diferenciadas.

Hagamos un ejercicio simple: si intercambiáramos los logos de campañas de bancos, fintechs, aseguradoras o telecomunicaciones, ¿alguien lo notaría?

El marketing y el valor de marca se construyen como una relación viva. Requieren alimentación constante, comunicación honesta e interés genuino. Cuando esa relación se descuida, se vuelve monótona, pierde emoción y sentido. Y entonces, pretender revivirla con un espectacular que anuncia “cumplimos 100 años” resulta, cuando menos, insuficiente.

Cumplir años no es una idea. La idea es qué hiciste con ellos y qué estás dispuesto a hacer para seguir mereciendo la atención, la confianza y el cariño de tu mercado.

Cumplir años no te hace relevante.
Lo que haces con ellos, sí.

noviembre 5, 2025No hay comentarios

Marketing en la última milla

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

El nuevo campo de batalla del e-commerce mexicano está en el tramo final de la entrega.

Son las 5 de la mañana. Inés se levanta muy temprano, lista para iniciar su jornada y tomar su clase de yoga ancestral. Mientras se prepara un té de matcha, abre su celular y scrollea su Instagram y
descubre la nueva colección de termos ecofriendly —claro, para evitar el uso de botellas de plástico
—. De automático la lleva al portal de Amazon, lo agrega al carrito e, inmediatamente, aparece la
sugerencia de agregar un paquete de cepillos de dientes de bambú con infusión de carbón y unas
bolsas de manta. Los paga y pide que lleguen a su domicilio lo antes posible. En menos de 24 horas
ya los tiene en la puerta de su casa.

Esa inmediatez se ha vuelto moneda de cambio poderosa. Pero quizá lo que deberíamos
preguntarnos es todo lo que se tiene que mover, y a costa de qué, para que esa magia suceda.

Durante años, el marketing se concentró en anuncios, slogans y espectaculares. Hoy su mayor
desafío se juega en llegar a la puerta del cliente. La llamada última milla —ese tramo final donde un
producto llega al hogar— se ha convertido en el espacio donde las marcas compiten por lo más
valioso: la confianza.

El auge del nearshoring está redibujando el mapa industrial del país. Parques industriales, naves
logísticas y centros de distribución crecen a un ritmo acelerado. Según datos de la AMPIP, hay 477
parques industriales en operación, distribuidos en 28 estados, además de unos 100 proyectos en
desarrollo. Pero más allá de los metros cuadrados construidos, la transformación profunda ocurre
en cómo las marcas están aprendiendo a cumplir su promesa no solo con publicidad, sino con
precisión operativa.

El consumidor digital mexicano ha cambiado radicalmente en una década. Según la Condusef, el
valor de las compras con tarjeta en línea creció 40% anual durante los últimos diez años, y hoy más
de 67 millones de mexicanos compran regularmente por internet.

Amazon y Mercado Libre sentaron las bases de confianza, pero el panorama se ha diversificado.
Hoy, Walmart, Liverpool y Coppel ganan terreno integrando sus tiendas físicas con sus canales
digitales.

Walmart convirtió sus más de 2,000 tiendas en nodos logísticos. Liverpool hace que casi 30% de sus
ventas provenga del canal digital gracias a Click & Collect y su app Liverpool Pocket. Coppel, enfocada
históricamente en crédito y piso de venta, hoy entrega productos de distintos tamaños en un solo
pedido con una estrategia omnicanal propia.

Aun así, sorprende ver cuántas tiendas departamentales siguen creyendo que un cambio de
logotipo o color bastará para recuperar mercado.

La última milla no debe ser entendida como un costo meramente logístico, sino como un elemento
clave de la construcción de marca. Cuando la entrega falla, no se percibe como error logístico, sino
como traición publicitaria. Cumplir lo prometido —a tiempo, bien comunicado y sin fricciones— se
ha vuelto el nuevo storytelling.

Parece un territorio exclusivo de “cosas”, pero justo ayer, en una reunión con nuestro cliente La
Huerta, nos dimos cuenta del papel que hoy juega Uber para comprar frutas y verduras.
Impensable hace unos años.

Las apps chinas como Shein, Temu y Aliexpress están más presentes en México que la “Chigu
Amiga”. Su estrategia —volumen, precio y dopamina pura— mueve más de un millón de paquetes
al día.

El marketing de la era logística se diseña en centros de distribución. Cada rastreo, cada caja y cada
interacción con el repartidor son parte del discurso de marca. La última milla se ha vuelto el nuevo
medio de comunicación: silencioso, cotidiano, pero decisivo para que el cliente se convierta en
tiktoker haciendo unboxing ante sus seguidores.

Este compromiso con la inmediatez lo presume Mercado Libre en su campaña “Unidos por la
Velocidad”, protagonizada por Franco Colapinto y Neymar Jr., en una carrera simbólica que
enfrenta a su flota de envíos con el equipo BWT Alpine Formula One Team.

Lograr transformar la entrega en una experiencia cálida y coherente será una ventaja que pondrá a
cualquier marca unas millas por delante de sus competidores.

septiembre 5, 2025No hay comentarios

Estrellas culinarias con publicidad a fuego lento

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

Carmy, el obsesivo chef del restaurante “The Bear” en Chicago, es quien entre gritos finamente seleccionados, pasión a punto de hervir, grandes dosis de ansiedad y una pizca de familia disfuncional —que llegas a odiar y amar al mismo tiempo— logra crear platillos simplemente perfectos que siempre pueden mejorar en la búsqueda de su estrella Michelin.

Él no está solo. El chef Gabriel en “Emily in Paris”, o el entrañable Gusteau en “Ratatouille”, comparten esa misma fijación con las estrellas Michelin, convertidas en símbolo universal de excelencia culinaria.

Lo curioso es que esta obsesión nació no en una cocina, sino en una fábrica de neumáticos. Michelin creó su famosa guía a inicios del siglo 20 con un objetivo práctico: motivar a los automovilistas a viajar más, desgastar sus neumáticos y, en consecuencia, generar mayor consumo. La pequeña guía roja incluía mapas, tips mecánicos, estaciones de servicio y, para el viajero cansado, un listado de lugares donde comer y hospedarse.

Con el tiempo, el apartado gastronómico se convirtió en el corazón de la guía. Una estrella distinguía a un restaurante digno de una parada; dos estrellas significaban una cocina tan sobresaliente que valía un desvío; y tres estrellas consagraban un destino culinario en sí mismo, capaz de justificar un viaje entero.


Alcanzar una estrella Michelin es, en apariencia, un culto a la perfección. Pero en esencia, es un benchmark de marketing brillante: un reconocimiento que otorga notoriedad y diferenciación a quienes lo alcanzan. La guía es, en sí misma, un ejemplo de publicidad inteligente: convierte lo ordinario en aspiracional.

Por eso sorprende escuchar todavía frases como: “restaurante que se publicita, no es buen restaurante”. Una idea que desconoce la raíz misma de la palabra publicidad: publicare, hacer público. No se trata de anuncios vulgares y pasajeros, sino de cómo una propuesta de valor se vuelve visible, relevante y compartida.


Aquí entra el concepto de Daniel Solana: la postpublicidad. No hablamos de cambiar de medios, sino de cambiar de mentalidad. Las marcas deben dejar de hablar solas para convertirse en nodos dentro de la conversación cultural. La publicidad ya no puede ser sólida, estática o unidireccional; debe ser líquida, capaz de fluir, adaptarse y contagiarse entre personas, contextos y plataformas.


Internet amplifica el fenómeno: contenidos que fluyen, se replican y se transforman, creando notoriedad en tiempo real. Basta ver las colas de hasta tres horas para entrar a Robe Grill. ¿Son tacos? Sí. ¿Son buenos? También. Pero la marca, el mito, el “fomo”, el efecto de tiempo limitado, llevar a Maluma, crear
contenido in situ… todo eso funciona como acelerador creativo que multiplica su fama.


Más allá de la ficción, la verdadera obsesión se refleja en casos como el emblemático restaurante 7 Portes en Barcelona, con 188 años de historia y cocina catalana más viva que nunca. Paco Solé i Parellada, su alma ingeniera, encarnaba esta tensión permanente por el cliente. Quien compartía mesa con él notaba su mirada recorrer todos los rincones: atento a cada detalle, asegurándose de que todos los comensales estuvieran cómodos. No era desconfianza hacia su equipo, sino una enseñanza heredada de su padre y su abuelo: “Los clientes que nos harán ganar dinero son los que vuelven”.

Todo debe estar conectado: no es una campaña, no es solo el producto, no es solo el servicio, es el todo. Hacerlo bien y repetirlo muchas veces. O como diría Carmy en “The Bear”: “Se trata de consistencia y ser consistente. No podemos trabajar a un nivel más alto sin consistencia”

agosto 6, 2025No hay comentarios

Candil de la calle, oscuridad de tu marca.

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

edgardo@mishtech.com - IG: edgardolh

Escribir es pensar. Punto. Es el acto de poner en orden lo abstracto, de transformar ideas sueltas en conceptos, de tomar postura frente al mundo. Y eso —pensar con claridad— es justo lo que falta hoy en muchas marcas.

Me llama la atención cómo, de un momento a otro, LinkedIn se llenó de pensadores. Grandes temas de moda, abordados de forma genérica. El problema no es que escriban; el problema es que la mayoría de esos textos no piensan. Son frases correctas generadas desde la IA.

Escribir es encontrar un ángulo fresco, una mirada con pericia y agudeza, provocada por la reflexión, el pensamiento y el sentido crítico. Y ese mismo principio aplica al branding.

Esta introducción viene a colación porque el branding, hoy, parece atravesar una crisis de sentido. Su uso genérico, hueco, superficial, ha terminado por llenar anaqueles, redes sociales y ciudades enteras. Marcas que se ven bien, pero que no dicen nada.

Son muchas las ocasiones en que escucho —y nos buscan— para hacer “un branding”. Desde el propio pedido ya se vislumbra la banalidad de la respuesta.

Se suele entender el branding como un proceso cosmético: crear la imagen gráfica de un negocio, un producto o una empresa. Así, colectivamente, se ha asumido que hacer branding es diseñar un logotipo. Si el cliente quiere ir más allá, se agregan algunos colores, tipografías y objetos gráficos. Listo: “ya tenemos marca”.

Pero, como se imaginarán, esto va más allá y tiene un significado más profundo, que define un sentido, propósito y un para qué muy claro. Más aún en momentos sensibles donde el respeto, el valor y la congruencia son indispensables para el actuar de las compañías.

Entonces, empezar a construir marca debe comenzar con una reflexión clara sobre el para qué estamos aquí como marca, tener claridad en la propuesta de valor. Que, como el propio Alexander Osterwalder en su Business Model Canvas, pone al centro —no por casualidad— con el dibujo de un regalo.

Bueno, aquí empieza el trabajo de construcción de marca, que va desde entender a la propia compañía en su esencia y confrontar si eso que quiere “regalarle” a su cliente es relevante al mercado. Si todos están ofreciendo lo mismo, en las mismas circunstancias y condiciones, no hay propuesta de valor. Es más de lo mismo. Por tanto, entender el mercado, la categoría, las tendencias y a los clientes se vuelve crucial para encontrarle su propio espacio a la marca.

Hasta este momento no hemos hablado de ningún vestido o accesorio. Estamos hablando del ser, o como decimos en marketing, de su posicionamiento. Quién soy, para quién soy, por qué estoy aquí, en qué realmente puedo ayudar a mi cliente, en qué soy diferente y qué me respalda para lograr eso que prometo. Tener claridad en esta propuesta de valor tiene que ver con echarse para atrás y validar si todo lo que la compañía representa cumple la propuesta de valor.

Pensemos, por ejemplo, en el peligro del greenwashing, en una marca que quiere construir un branding “consciente” y “comprometido con el planeta”. Lo fácil sería usar tonos verdes, mostrar fotos de paneles solares y llevar a los empleados a sembrar árboles esporádicamente. Pero ¿y los empaques? ¿Y la distribución? ¿Y la cadena de suministro? ¿Qué hay detrás de esa promesa?

Construir una propuesta de valor de moda no es construir una marca.

Aquí es donde empieza el verdadero compromiso con ese “regalo” que decimos entregar. Hoy vivimos en una economía de caja de cristal. Todo se ve. La transparencia existe, nos guste o no. Las redes magnifican, cuestionan, presionan.

Así que, por más seductor que resulte adueñarse de algo como propuesta de valor, por favor, seamos muy congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

Teniendo clara la propuesta de marca y tomando acciones en los compromisos, ahora sí viene el momento de hacerle y confeccionarle un traje chulísimo a la medida, para no ser una marca más con esos sacos que simplemente no les quedan.

Este es el camino largo, pero efectivo. Como en el cuento: sirve para llegar con bien a la casa de la abuelita. Porque los atajos siempre existen… y ya sabemos que, a veces, la abuelita no es quien dice ser.

julio 2, 2025No hay comentarios

El verdadero enemigo del tequila no es otra marca de tequila

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

Aubrey Plaza lanza un anuncio con su característico tono irónico, donde deja claro que ella también entra en el rollo de los tequilas de celebridad. Días más tarde, la actriz de White Lotus presentó ficticiamente Any Tequila, una marca satírica “100% respaldada por celebridades, 0% real”, para reforzar que lo importante en una margarita es el Cointreau, sin importar qué tequila se use. Cointreau —un licor de naranja esencial en la receta original— es, además, la marca responsable de la campaña. 

Esta burla al auge de las muchas marcas de tequila existentes, nos lleva a preguntarnos: ¿qué está pasando en el mundo de la bebida nacional por excelencia?

Durante años, el tequila ha vivido una era dorada. Ha conquistado barras en Nueva York, cocteles en Tokio y paladares en París. Su prestigio ha crecido al ritmo de su precio, y lo que fue símbolo local se convirtió en estandarte global.

Pero justo cuando parecería que el cielo es el límite, una nube negra se dibuja en el horizonte.

Hoy, no basta con tener buena calidad, denominación de origen o procesos artesanales. El verdadero reto no está en producir buen tequila: está en la irrelevancia, en el olvido.

En México hay más de 1,580 marcas de tequila registradas. Todas se presentan como la mejor, la más auténtica, la más artesanal. O sea: más de lo mismo.

A esto se suma la fiebre de las celebridades. Desde 2010, el tequila se ha convertido en un imán. George Clooney (Casamigos), Matthew McConaughey (Pantalones), Dwayne Johnson (Teremana), Michael Jordan (Cincoro), Kendall Jenner (818) y hasta AC/DC (Thunderstruck) tienen su propia marca. Para ellos, es una estrategia de imagen y más ingresos. Para las productoras, brillo mediático para destacar.

Pero eso no es todo, aún hay más. Las nuevas expectativas del consumidor —sobre todo el más joven— ya no se mueven por tradición ni lealtad de categoría, sino por afinidad, estética y propósito. Le emociona descubrir, ser el primero en adoptar y mostrar al mundo lo nuevo.

Ahí es donde entran el mezcal, la raicilla y el sotol. Con una mística underground de tener “la historia no contada”, estas bebidas están ganando tracción. Solo en 2023, las exportaciones de mezcal crecieron un 17 % (Consejo Regulador del Mezcal).

En contraste, el tequila ha comenzado a mostrar una ligera caída en sus ventas globales (IWSR, 2024): competencia de productos emergentes, premiumización desmedida y generaciones que beben menos. Un estudio de Berenberg Research indica que la generación Z consume 20 % menos alcohol que los millennials a su edad.

Incluso la tecnología compite. Un Oura Ring —ese anillo que mide calidad de sueño y bienestar— puede terminar influyendo más en la decisión de consumo. Se ha popularizado que quien tiene uno, pronto descubre que duerme mejor bajando su dosis de alcohol.

Entonces, ¿para qué lanzar otra marca más de tequila? La respuesta no es dejar de hacerlo, sino cambiar la lógica. Construir una marca que signifique algo, que capte atención y despierte interés suficiente como para ser considerada.

Hoy no gana quien grita más fuerte. Gana quien encuentra el tono adecuado.

Las marcas que están rompiendo el molde no lo hacen repitiendo los códigos clásicos del mariachi, el agave y el sombrero. Lo hacen reinterpretando lo mexicano desde otros ángulos: lo íntimo, lo místico, lo contemporáneo.

Por ejemplo, Bruja de Agua, una ginebra artesanal mexicana, propone un viaje botánico por ese México de curanderas, y hoy es el secreto en tendencia. No se vende como “auténtico México”. Se siente así.

No necesitamos más marcas que imiten México. Necesitamos marcas que digan algo nuevo sobre lo que significa ser de aquí.

Ante todo esto, el branding no puede ser cosmético. Debe ser quirúrgico. Encontrar los espacios mentales disponibles. Crear significados. Conectar con tribus. Narrar lo que otros solo embotellan. No se trata de diseñar etiquetas bonitas. Se trata de construir símbolos que mezclen con la cultura.

En este río revuelto, la ganancia será para quienes hagan un marketing de precisión, con mucho pensamiento estratégico y altas dosis de buena creatividad. 

No more, Any Tequila.

mayo 2, 2025No hay comentarios

Los autos no solo se mueven con gasolina

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

“¿Cómo es posible que una industria que vende máquinas de más de medio millón de pesos se vuelva tan gris?”

En 2024 se vendieron en México casi 1.5 millones de vehículos ligeros. Los subcompactos, SUV’s y minivans representan el 62% del mercado. Nissan lidera con el Versa, seguido por Chevrolet, Volkswagen y Toyota. Un mercado saturado, donde más de 70 marcas —incluyendo más de 20 chinas— compiten cada mes por un pedazo del pastel.

Pero si uno se asoma a la publicidad, pareciera que solo compiten en precio. La narrativa se ha vuelto predecible: calles vacías en Santa Fe, close-ups de la lámina recién pulida, el logotipo en slow motion y, al final, una avalancha de promociones y meses sin intereses.

¿Dónde quedó la emoción?

Porque sí, un coche es transporte. Pero también es algo más. Según un estudio de Sigma Kore, el 70% de las personas sienten apego emocional por su auto, y el 36% lo ve como un "viejo amigo". El coche se convierte en parte de la familia, en un contenedor de recuerdos.

Es de llamar la atención que en el Super Bowl 2025 —el evento publicitario por excelencia— solo dos de los 64 comerciales fueron automotrices. Uno de ellos fue el de RAM, con Glen Powell como Ricitos de Oro y sus tres camionetas, una comedia de gran presupuesto. El spot quedó en segundo lugar en engagement, según la certificadora EDO.

¿La excepción? Claro. Porque en esta industria, ser olvidable se ha vuelto la norma.

La creatividad que nos hizo frenar (y mirar)

Pero hay esperanza, esto no siempre ha sido así, hay grandes mentes que entienden que no son los caballos de fuerza lo que queda en la memoria. Es la idea.

Como “Cog”, de Honda. Un spot donde las piezas de un Accord se activan una tras otra en una reacción en cadena impecable, como un ballet mecánico. El coche se aleja al ritmo de Rapper’s Delight. No hace falta ser fan de los motores para quedar hipnotizado. Este comercial ha sido uno de los más premiados de la historia en este sector. 

O “The Force”, de Volkswagen: un niño disfrazado de Darth Vader intenta usar la Fuerza con objetos de la casa. Nada funciona… hasta que su papá activa el Passat con el control remoto.
Universal. Simple. Emotivo. El comercial más compartido en la historia del Super Bowl.

Sin mostrar el coche. Sin gritar el precio. Solo apelando a eso que todos sentimos alguna vez al tomar el volante: libertad. Un brazo por la ventana, el viento entrando, y una simple pregunta: ¿Te gusta conducir? Una idea poderosa de Toni Segarra para BMW España.

Y en México estamos esperando la idea que desplace el memorable “Todo el mundo tiene un Jetta, al menos en la cabeza.” Una campaña simple que entendió el deseo aspiracional de una generación. Una campaña directa, humana y honesta. Y se volvió parte del imaginario colectivo.

Se trata de quitarle lo gris

Justo eso hizo Fiat. En 2023 anunció que dejaría de fabricar coches grises aburridos. Y lo comunicó con un cortometraje donde su CEO se sumerge en pintura naranja dentro de un nuevo modelo 600e ¿Publicidad? Sí. ¿Una declaración? También.

Jaguar fue más allá y dice: adiós a lo tradicional. A partir de enero de 2025, todos sus modelos como los conocemos dejaron de producirse. Habrá un año de pausa y regresará como una marca eléctrica de lujo. Lo más audaz es que el 90% de sus nuevos clientes no conocerán su legado. 

Un cambio total lleno de crítica y polémica. Pero también mucha conversación.

El mismo Elon Musk preguntó en tono sarcástico:

“¿Jaguar aún vende coches?”
La respuesta fue tan elegante como contundente:
“Sí. Nos encantaría mostrártelo. ¿Te tomas un té con nosotros en Miami?”

La marca logro captar la atención de los 205 millones de seguidores de Musk.

Los autos no solo se mueven con gasolina. También se mueven con ideas.

Y si queremos que esta industria vuelva a emocionar, tal vez debamos empezar por ahí.

abril 5, 2025No hay comentarios

Marketing inmobiliario

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

¿Qué está pasando aquí? ¿En qué momento se salió de control y todos se convirtieron en vendedores y desarrolladores inmobiliarios?

Este sector ha experimentado una transformación radical desde la pandemia. El número de jugadores en la categoría ha crecido significativamente, el cambio a usos mixtos del suelo ha abierto nuevas posibilidades de desarrollo, y la tecnología se ha convertido en un facilitador clave del negocio. Además, la adopción de instrumentos financieros y el auge del proptech son solo algunas muestras de lo que está ocurriendo.

Hablando específicamente de corretaje inmobiliario y su relación con el marketing, vemos un fenómeno interesantísimo: los creadores de contenido han entrado al ring, compitiendo de frente con las grandes marcas consolidadas de toda la vida.

Parecía que tener un nombre reconocido, una buena reputación y un sistema robusto de servicio era suficiente para captar la atención de quienes buscaban comprar o vender una propiedad, marcas como Remax o Century 21 fueron voces autorizadas en el sector. Sin embargo, en el ámbito digital, estas marcas se quedaron viejorras. Su enfoque tradicional se refleja en sus publicaciones con imágenes de baja calidad y textos extensos. Sus redes carecen de impacto y valor, dejándolos rezagados y poco atractivos.

En contraste, ha surgido una nueva generación de jóvenes agentes independientes, sin miedo a tomar una cámara y convertirse en los rockstars de las ventas inmobiliarias en TikTok.

En México, un caso notable es el de El Gurú Inmobiliario, pionero en esta tendencia de contenido. Con videos de recorridos de propiedades en un minuto y un storytelling, ha logrado vender propiedades de millones de pesos. Su comunidad suma casi medio millón de seguidores en diferentes redes sociales. Sus videos, que combinan humor e ironía, suelen despertar el hate en redes, con comentarios como: "Justo iba a comprarla con mi crédito Infonavit a 140 años" o "Todo está increíble, la compraría, pero el estudio me pareció demasiado elegante." Interesante que, en sus propias palabras, ese hate es bienvenido, ya que viraliza su contenido, amplía su alcance y aumenta la posibilidad de atraer al menos un lead con el perfil adecuado. A pesar del escepticismo inicial, su fórmula ha funcionado durante años, y hoy es un referente.

Otro caso es el de Pablo Adame, de Adame Real Estate, quien ha causado sensación con su serie de “vampiros” para promocionar propiedades en TikTok e Instagram. Como él mismo explica, su estrategia fusiona entretenimiento y ventas. Videos con actuaciones inspiradas en películas como Harry Potter sirven para presentar recorridos originales y frescos de propiedades de lujo.

En medio de estos dos extremos—las grandes franquicias inmobiliarias y los creadores de contenido—se encuentran las compañías independientes que, en su momento, aspiraban a ser el "Remax mexicano". Sin embargo, muchas de ellas se quedan en un punto indefinido: intentan adaptarse a la nueva era digital sin encontrar su propio espacio. Copian estrategias, pero no logran capitalizarlas ni diferenciarse.

Las redes sociales democratizan la posibilidad de abrir páginas, vender productos y ejecutar campañas publicitarias, pero detrás de ellas debe existir una estrategia sólida. Un modelo de marketing integral debe estar alineado con una propuesta de valor clara, un enfoque único y un sistema de ventas profesional que brinde confianza en la toma de decisiones.

En términos de marketing, hay aspectos básicos que parecen olvidarse. Antes de aspirar a ser una firma de renombre o una estrella de TikTok, es fundamental contar con herramientas comerciales bien estructuradas. Algo tan esencial como información detallada del inmueble, planos, calculadoras de pago, listados de escuelas y servicios cercanos, e incluso proyecciones de plusvalía a mediano y largo plazo, puede marcar la diferencia. La tecnología no reemplaza estas herramientas, sino que las potencia. Desde recorridos 3D hasta virtual home staging o citas virtuales con asesores inmobiliarios metahumanos en desarrollos aún en fase de diseño, hay muchas oportunidades para innovar.

Y a pesar de toda esta revolución digital, hay un elemento que no puede perderse de vista: el trato humano. La empatía y el buen servicio siguen siendo claves. ¿De qué sirve atraer prospectos si estos no se atienden correctamente?

Así que el que quiera tienda, que la atienda.

marzo 2, 2025No hay comentarios

El mundial está cerca, ¿tú marketing turístico lo está?

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

Hablando de turismo, sin duda la Copa del Mundo 2026 traerá lo suyo para México y, particularmente, para nuestra querida Guadalajara. Este será un mundial que rompe esquemas al ser el primero en realizarse en tres países (México, Estados Unidos y Canadá), con la antesala perfecta de las declaraciones de Trump tras su llegada a la presidencia, que han desatado polémica con sus políticas migratorias y arancelarias. Pero, no se preocupen "el fútbol nos une” como dice la campaña de cerveza Sol y con todo y todo se proyecta que 500,000 visitantes visiten la Perla Tapatía.

El presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Yon de Luisa, comentó que se espera que, entre las tres ciudades elegidas (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), la derrama económica sea de unos 500 millones de dólares y se generen alrededor de 12,000 empleos. Si a esto sumamos que en México el fútbol es una religión, es cultura, identidad y pasión, pues la cosa se va a poner buena.

México no recibe un mundial desde 1986 y vaya que fue un evento fuera de serie. La televisión de la época dejó ver una afición sin igual, que apoyaba con porras eufóricas y ánimo desmedido. Aquí nació la famosa ola, que Coca-Cola capitalizó como "La ola de Coca-Cola", un movimiento sincronizado de 83,264 personas que se levantaban como si la peste pasara por sus asientos. Qué decir del comercial de Cerveza Carta Blanca que inmortalizó la tonadita de "Chiquitibum a la bim bom bá” y que se quedó como el nombre de la  modelo que, entre la tribuna, ostentaba una playera de la marca y para seguir con el surrealismo por qué no una mascota de un chile con bigote y sombrero. Un gran mundial y cómo no, si aquí vimos al gran Maradona dar sus mejores jugadas, que lo convirtieron en el jugador del torneo, con la famosa "mano de Dios", y, claro, el triunfo de Argentina.

Eventos como este resultan una excelente campaña de publicidad para poner en el reflector destinos que se vuelven suculentos para visitar y conocer. Guadalajara estará expuesta al mundo, no solo por la transmisión de los partidos, sino porque cada una de esas 500,000 personas que visitarán la ciudad se convertirá en un reportero de calle. Y su celular de última generación se encargará de exponenciar lo que estén viviendo en TikTok, sí, para bien o para mal.

Recuerdos, nostalgia y emociones es lo que tendrá que crear Guadalajara. Nos debemos preparar para sorprender a los fans, a los host city supporters, a los socios comerciales de la FIFA… al mundo. La pregunta es: ¿qué puede dar Guadalajara y su gente para hacer memorable este suceso? ¿Cómo puede ponerse el sombrero de la ciudad más mexicana, cuna del mariachi, del tequila y de una gastronomía que cautiva, mientras muestra su cara moderna, tecnológica y no agachada?

Como siempre, el ingenio mexicano buscará subirse al trend. Negocios y marcas no oficiales añadirán balones y playeras tricolor a sus campañas, creyendo que eso es hacer marketing. Pero la verdadera estrategia está en pensar más allá: en construir experiencias que generen recuerdos positivos y, a la larga, incentiven el regreso de más turistas.

El problema es cuando se atraen a los clientes, por ejemplo a Guadalajara, a tu negocio, a tu restaurante, pero en el momento de la verdad todo se echa a perder por una mala atención, una sonrisa robotizada o peor aún, indiferencia total.

Y es aquí donde quiero hablar de un concepto clave: hospitalidad, el arte de hacer que las personas se sientan bienvenidas, valoradas y atendidas en cada punto de contacto. Mi invitación, hablando de marketing turístico, es poner foco en estrategias que prioricen la empatía, la calidez y la personalización, para que no solo se logre una venta, sino que un cliente regrese por la sensación de haber sido realmente bien recibido. La hospitalidad es crear experiencias memorables que generen conexiones emocionales con los clientes.

Guadalajara estará en la vitrina del mundo. Así que a lo que te truje Chencha, haz algo bueno por tu marca, tu negocio, busca diferenciarte y pon en marcha este concepto de hospitalidad, ahí también estás creando marca. 

febrero 4, 2025No hay comentarios

Y el premio al marketing de consultoras es para…

Por Edgardo López Huerta, socio MISHTECH Creative Business Agency

Ig: edgardolh | edgardo@mishtech.com

 El pasado 5 de enero, se celebró la 82ª edición de los Golden Globes, donde se entregaron 27 estatuillas: 15 para cine y 12 para televisión, premiando lo mejor de la industria del entretenimiento en 2024.

Los Golden Globes no han sido ajenos a la polémica a lo largo de los años. Desde 1958, cuando el presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera renunció, alegando que las estatuillas se otorgaban como favores y no por méritos genuinos. Diez años después, la NBC dejó de transmitir los Golden Globes después de que la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. descubriera que se engañaba al público con la elección de los ganadores. A pesar de que había un ganador elegido por los votantes, la organización elegía a otro.

Desde entonces, la marca Golden Globes ha tenido que trabajar arduamente en su posicionamiento, tratando de recuperar la confianza tanto de la audiencia como de la industria.

Este año, mientras disfrutaba de mi botana de domingo y cambiaba de canal para ver el partido de la NFL entre los Leones de Detroit y los Vikingos de Minnesota, entre discursos como el de Demi Moore al recibir el premio a mejor actriz por La sustancia, el éxito de Wicked en taquilla y fuera de ella, y la polémica de Emilia Pérez que muestra a México desde la mirada de un director francés, hubo algo que captó mi atención en términos de marketing. En medio de tanta cosa, dos sujetos pasaron por la alfombra roja con maletines metálicos que ostentaban el logotipo de KPMG, la firma de servicios profesionales que ofrece auditoría, asesoría legal y fiscal, y consultoría financiera en 156 países. KPMG es una de las “Big 4” de servicios profesionales, junto a PwC, Deloitte y Ernst & Young.

Lo interesante de esta estrategia es cómo algo tan simple, aparentemente, beneficia a las dos marcas. Los Golden Globes ganan credibilidad al asociarse con KPMG (los votos están auditados y seguros), mientras que KPMG se convierte en el tabulador oficial de la información y se presenta como “el socio de confianza detrás del sobre”, según su propia página web, acompañado de una promesa clara: ayudar a los clientes a navegar el panorama de evolución constante, mejorar ingresos y capitalizar oportunidades.

Hablar de marketing en el sector de consultoras y servicios financieros es todo un tema. Aquí se suele recurrir a fórmulas tradicionales: publicar casos de estudio, desarrollar whitepapers, organizar webinars y eventos, y producir artículos y blogs. Pero como siempre digo, la diferenciación es clave. Como dice Seth Godin en su libro La vaca púrpura: “Lo aburrido conduce al fracaso”. Así que, personalmente, me parece sobresaliente que una consultora con olor a auditores y contadores se vista de gala y juegue un papel protagónico en los Golden Globes.

Pero, más allá de la innovación, la estrategia tiene un componente esencial: CONFIANZA. Y lo pongo en mayúsculas porque este sector está lleno de muchos charlatanes. El “coaching de negocios y financiero” promete éxito, pero está plagado de riesgos y engaños. En tiempos de incertidumbre económica, la educación financiera es clave. Pero a falta de muchas regulaciones, el sueño de hacerse rico rápido, promovido por los "gurús" de TikTok, solo alimenta promesas falsas, confusión y fraudes. Es tan fácil mostrar una vida de lujo en Instagram, donde estos supuestos expertos posan frente a jets privados (rentados por unas horas), autos de lujo y relojes que pagan sus seguidores con el alto ticket de sus cursos. 

Así que, por favor, no caigas. Son estos charlatanes los que dañan la reputación del marketing, que venden ese gato por liebre. El marketing y las consultoras de negocio serias se dedican a proporcionar una perspectiva clara sobre las oportunidades, subrayando las implicaciones para aprovecharlas de manera efectiva.

Un aspecto clave es la presentación de credenciales. Verificar la experiencia y reputación es fundamental. Si algún consultor o coach se siente incómodo con la idea de que pidas referencias a otros clientes, o si se retrasa en dártelas, no es daltonismo es red flag que ondea a toda costa.

Al final, por más innovador que sea, sin confianza, no hay nominación.

T — +52 (33) 3641 3090
Bolonia 814 Italia Providencia
Guadalajara México 44648

© 2022 Mishtech®